Conmocionados por lo que ocurre en nuestros países hermanos, preocupados por nuestro país y el mundo, hoy más que nunca nos ratificamos en la urgencia de recuperar los sentidos de la educación y de la vida misma: dignidad, libertad, solidaridad, justicia, democracia, ética, afecto, derechos humanos y buen vivir tienen que guiarnos en nuestro actuar. Es por ello que Foro Educativo y los participantes del Seminario Los Sentidos de la Educación: ¿Qué educación para qué humanidad?, después de haber analizado la profunda crisis de humanidad que vivimos, nos proponemos sumarnos a las movilizaciones de la sociedad civil que se están realizando en el mundo, especialmente en nuestro continente, y renovar nuestros compromisos para hacerle frente, poniendo lo mejor de cada uno de nosotros. Esta es también una tarea educativa.

Reconocemos con preocupación: 

Que el neoliberalismo reduce drásticamente el acceso a los derechos humanos y acentúa la desigualdad social. El lucro se convierte para algunos en la finalidad central de la educación, la salud y otros servicios fundamentales, aun si ello lesiona la dignidad humana, discrimina y segrega a quienes no tienen recursos para pagarlos. Este paradigma también corrompe a la sociedad, depreda los recursos naturales y deteriora la calidad de vida y la democracia.

Que otros sistemas de dominación como el patriarcado y la colonialidad también afectan los derechos de millones de personas, empobreciéndolas, violentándolas o, peor aún, considerándolas prescindibles o desechables. Entre ellas están las mujeres y niñas, víctimas de feminicidios y sobrevivientes de acoso y violencia sexual, los trabajadores esclavizados o semi esclavizados, los indígenas y afroperuanos afectados por el racismo, y la población LGTBI, discriminada y agredida. Todo esto se encuentra normalizado hasta volvernos indiferentes, sobre la base de una cultura autoritaria que merma la democracia y limita la ciudadanía.

” Todo esto se encuentra normalizado hasta volvernos indiferentes, sobre la base de una cultura autoritaria que merma la democracia y limita la ciudadanía”.

Que el derecho humano a la educación está seriamente afectado por estos sistemas de dominación. Es así que hoy, estando cerca del Bicentenario de nuestra República, observamos que la promesa de igualdad entre ciudadanos, que fue parte del proyecto histórico del país, no ha sido cumplida. El sistema mismo, al precarizar la educación pública y entrar en lógica de competencia a su interior y con la red privada, ofrece diferentes calidades de educación a unos y otros. Con ello, marca destinos que nos separan e impiden que nos reconozcamos como miembros de una misma nación; esto solo sirve para segmentar, dividirnos y enfrentarnos. La limitada inversión en la educación mantiene las desigualdades y brechas de inequidad, especialmente en zonas rurales y con los pueblos originarios, y en etapas claves del ciclo de vida como la primera infancia. Hay avances importantes en la conquista de derechos, pero nos falta mucho para establecer un diálogo intercultural y una educación en lenguas originarias, y reconocer las contribuciones de la diversidad cultural de las comunidades originarias y afrodescendientes, así como la formación en derechos y las responsabilidades sociales. Falta mucho para que los derechos de los más vulnerables, así como de aquellos que tienen capacidades diferentes, los adultos mayores o los migrantes, se cumplan.

Que las huellas del conflicto interno en el Perú son muy profundas y afectan la cohesión nacional y la salud mental. La negación a trabajar la memoria histórica, recogiendo las diversas voces, mantiene al país escindido.

“(…) observamos que la promesa de igualdad entre ciudadanos, que fue parte del proyecto histórico del país, no ha sido cumplida”.

Vemos con esperanza:

Que, en este contexto, la ciudadanía se moviliza en defensa de sus derechos y la inclusión. Lo hace mediante las agrupaciones de mujeres y de personas LGTBI, colectivos anticorrupción, comunidades indígenas, afroperuanos, organizaciones de docentes, de adolescentes, de jóvenes, de artistas y profesionales, así como redes y plataformas diversas, de las cuales Foro Educativo forma parte. Estas se entrelazan formando un tejido social, cimiento de la ciudadanía, que nos abre oportunidades para la transformación social y educativa que el Perú requiere. Afirmar los avances y hacer visible lo ya conquistado en lo social y educativo nos da fuerzas para seguir avanzando.

“(…) la ciudadanía se moviliza en defensa de sus derechos y la inclusión. Lo hace mediante las agrupaciones de mujeres y de personas LGTBI, colectivos anticorrupción, comunidades indígenas (…)”

Que, en el Perú, como nunca antes, la lucha contra la corrupción se sostiene y enfrenta a grupos políticos y económicos que han capturado, para su beneficio, gran parte de los poderes del Estado.

Que, la conciencia social por el medio ambiente está creciendo significativamente, sobre todo en la juventud y la niñez.

“Nos comprometemos (…) A incidir y vigilar, en permanente escucha de las necesidades y demandas de los ciudadanos (…)”

Nos comprometemos: 

A estar presentes y activos en la construcción de una movilización social ciudadana con las y los maestros y la ciudadanía organizada, para enfrentar con decisión los problemas y retos del contexto de crisis, orientar la educación con una visión y acción liberadora para, con ello, buscar un cambio de paradigma de desarrollo. 

A fortalecer la Educación Pública en el país, que garantice de realización del derecho a la educación y a la cohesión social.

A incidir y vigilar, en permanente escucha de las necesidades y demandas de los ciudadanos, para que el Estado cumpla con su rol de garante del derecho a la educación, fortaleciendo la educación pública, eliminando el lucro y haciendo el cambio constitucional requerido. Esto tiene que hacerse en permanente escucha de las necesidades y demandas de las y los ciudadanos, mediante un diálogo intercultural no homogeneizante, respetuoso de la diversidad de culturas e identidades y que propicie el uso y desarrollo de las lenguas originarias, así como con estrategias y acciones concretas que fortalezcan la educación pública. Siendo el conocimiento y la educación bienes públicos y de interés social, es obligación del Estado disponerlos para todos los habitantes del país.

Las políticas educativas no deben regirse por el mercado sino por el derecho humano universal. Esta es condición de justicia y de cohesión social. Por ello nos parece importante: 

Incluir los sentidos de la educación en el Proyecto Educativo Nacional al 2036. Ello implica recuperar el sentido ético y la perspectiva de desarrollo humano, asumir el buen vivir y enfrentar el cambio climático protegiendo el ambiente, reconocer el enfoque de género en su dimensión transversal, el enfoque intercultural como eje curricular, la educación en derechos humanos y la dignidad de los maestros y maestras. Sobre la implementación de todo ello, al Estado le tocará rendir cuentas.

Insistir en reducir la inequidad, la desigualdad, la segregación y la violencia en todas sus formas hasta eliminarlas del sistema educativo y de la sociedad, y que se precise cómo estas acompañan las metas de reducción de la pobreza. 

Erradicar todo tipo de discriminación en los procesos educativos, sociales y culturales, por razones de género, etnia, raza, cultura, edad, discapacidad, condición socioeconómica y religión, abriéndose a la inclusión.

Enfrentar la corrupción en y desde la educación y la sociedad, fortaleciendo las respuestas sociales que actualmente se están dando y respaldando a los funcionarios que las lideran. Colocar el tema de la corrupción en la reflexión de las y los estudiantes, acompañados de sus maestros, como parte de su formación ética y ciudadana y en la formación inicial de los docentes.

Contribuir a que los servicios educativos de gestión pública se ofrezcan a las comunidades en los contextos y espacios regionales y locales, poniendo en valor el territorio, la naturaleza y la diversidad humana, económica y social.

Abordar la descentralización educativa con carácter urgente para democratizar el poder de decisión en los diferentes niveles de gobierno y promover la participación ciudadana en todos los actores educativos. 

Trabajar para que la educación dé oportunidades a todas y todos por igual, facilitando el acceso a las tecnologías de la información y el conocimiento, asegurando igualdad en su acceso y manejo.

Invitar a los medios de comunicación a que, como parte de la sociedad educadora y en reconocimiento de su función educativa e influencia en la formación de cultura, promuevan la conciencia ciudadana, el respeto a la diversidad, a la democracia e igualdad y a que apliquen códigos de ética en el tratamiento de la información y el entretenimiento. 

Reconocer la dignidad, el valor y la importancia de las y los maestros, considerando que su rol es fundamental para garantizar la calidad de la educación, incidiendo ante el Estado para que este les brinde un desarrollo profesional continuo, así como el reconocimiento social que merecen.

Convocamos a todos los sectores de la sociedad, a maestros, adolescentes y jóvenes, a las organizaciones de la sociedad civil comprometidas con la educación pública, y la transformación educativa y social, a caminar juntos, a ser parte de una movilización social, que mediante un consenso ciudadano recupere los sentidos de la educación y, en franco diálogo con el Estado, nos lleve a un Pacto social y político por la Educación. 

Lima, noviembre de 2019.


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