Cecilia Israel
Miembro del Consejo Directivo de Beca 18 (2010-2017) como representante del Consejo de Ministros.
Articulista invitada
El programa de Beca 18 se diseñó en el año 2011 para el Plan de los Primeros 100 Días de Gobierno, a partir de una propuesta de la segunda vuelta del Partido Gana Perú: “Lineamientos Centrales de Política Económica y Social para un Gobierno de Concertación Nacional” conocida como la Hoja de Ruta.
“BECA 18 para jóvenes egresados con alto rendimiento de los colegios públicos, para realizar estudios profesionales en universidades públicas o privadas del país. BECAS DE POSGRADO en países de estándares de educación más avanzados para egresados con alto rendimiento de las universidades peruanas públicas y privadas que deseen realizar estudios en ciencia aplicada y/o recibir capacitación tecnológica” (Pag.2 de la Hoja de Ruta).
La propuesta nace de una experiencia de 10 años de haber gestionado un Programa Internacional de Becas de Postgrado en el Instituto de Estudios Peruanos, para profesionales excluidos, con alto rendimiento académico y con liderazgo en su comunidad. En este tiempo se lograron entregar 200 becas que hicieron una gran diferencia en estos profesionales.
Al aprobarse la Beca 18 como política pública del gobierno en el 2011, se empezó con 5 mil becas en el año 2012, esa es la gran diferencia al lograr una política pública en educación.
En la primera selección de Beca 18 el porcentaje de mujeres fue inferior a la de los varones por lo que se sugirió dar un puntaje adicional a las postulantes mujeres como una política de acción afirmativa, sobre todo en un país como el nuestro dónde ser mujer, ser pobre, ser andina, amazónica o afrodescendiente es motivo para padecer mayor exclusión y racismo. Además, que el acceso a la educación secundaria y la deserción de esta, se agrava para las mujeres. El resultado positivo de la política de acción afirmativa es que actualmente el porcentaje de mujeres becadas es de 50.6%.
Otro aspecto que también se diseñó en los primeros años del programa fue el tema de los tutores, sobre todo el acompañamiento a los becarios que estaban estudiando lejos de su entorno familiar al haberse trasladado a otra ciudad para sus estudios, este aspecto fue muy importante para reducir la cifra de deserción que hoy en día es de apenas 0.04%.
Los programas de Beca 18 y Beca Bicentenario les ha cambiado la vida a los y las jóvenes, a sus familias y a su comunidad; eso lo hemos constatado en los diversos testimonios que se han recogido en los últimos años, tanto de los becarios y exbecarios así como de los padres de familia. También pudimos corroborar a partir de un estudio que se hizo sobre el rendimiento de los becarios frente a los no becarios en una universidad privada y en un instituto que los becarios tenían un mejor rendimiento académico, debido principalmente a su empeño de no perder la oportunidad que representaba la beca para ellos, ya que sin la beca no tendrían los recursos para acceder a una educación universitaria o técnica.
Al ser un programa social exitoso que venía cumpliendo con su finalidad y permanecido vigente por 14 años, es incomprensible que se haya reducido el presupuesto para el mismo. No hay discurso, tanto de las organizaciones políticas como de la sociedad civil y de los profesionales que no se sostenga la importancia que significa la educación para nuestra sociedad. Y es por eso por lo que los padres de familia sacrifican hasta lo que no tienen por darles una educación de calidad tanto escolar como universitaria y técnica a sus hijos, con el convencimiento que esta herramienta contribuirá definitivamente a sacarlos de la pobreza.
Debido a este recorte que se ha producido este año en el presupuesto de Beca 18 muchos jóvenes se han visto afectados y frustrados al haber logrado el puntaje para obtener la beca, ya que, de las 20 mil becas ofrecidas, solo había presupuesto para 5 mil. Esto ha sido una falta de respeto y compromiso del Estado al no cumplir con lo anunciado y es por eso por lo que se han levantado diferentes voces de protestas para reclamar el cumplimiento de lo ofrecido, sobre todo teniendo en cuenta que fueron más de 97 mil jóvenes los que se prepararon y rindieron el examen nacional de preselección para las 20 mil becas a finales del 2025.
La educación no puede convertirse en un privilegio, es una inversión, no es un gasto. Defender Beca 18 es defender el derecho de miles de jóvenes a construir un proyecto de vida digno y romper ciclos históricos de exclusión y de pobreza. Incluso hay un grupo de jóvenes, becarios y postulantes a las becas que se han organizado y presentado una Acción de Amparo demandando al Estado la restitución de las 20 mil becas anunciadas.
Las consecuencias afectan principalmente a estudiantes en situación de pobreza, beneficiados de la Beca REPARED (Programa Especial de Reparaciones en Educación), jóvenes del VRAEM y Huallaga, así como integrantes de comunidades campesinas y nativas, para quienes Beca 18 representa la única posibilidad real de acceder a una educación superior.
Actualmente, Fuerza Popular ha anunciado que los fondos que se usan para Petroperú irán para Beca 18. Como dice el refrán eso significaría “desvestir un santo para vestir a otro”, además han ofrecido a los jóvenes duplicar Beca 18. Sin embargo, este Congreso con el liderazgo de la mesa directiva y la bancada fujimorista no han querido asegurar el presupuesto del 2026 para Beca 18 por lo que cualquier ofrecimiento de Fuerza Popular y los demás partidos que aprobaron ese presupuesto no merecen ninguna credibilidad. En cambio, la propuesta de Juntos por el Perú con el apoyo de Ahora Nación nos despierta la esperanza frente a estos programas ya que han anunciado que realizarán una reforma tributaria que permitirá financiar Beca 18, mejorar los colegios y que la salud y la educación no sean un negocio, sino un derecho.
Este programa de Beca 18 debe continuar y ampliarse ya que ha demostrado una importante oportunidad para los y las jóvenes que hasta el año 2025 fueron beneficiados más de 116 mil jóvenes, de los cuales cerca del 80% son las y los primeros profesionales de su familia. Por otro lado reconocemos que se pueden y deben hacer mejoras, algunas de las cuales podrían ser: a) priorizar el otorgamiento de becas para las facultades acreditadas de las universidades públicas, de tal forma, que estas se vean beneficiadas con el aporte económico y no como ahora que las becas han ido mayoritariamente a las universidades privadas; b) ampliar la difusión de las convocatorias en las regiones de tal modo que las becas se distribuyan de forma proporcional en las regiones, no como ahora que los y las jóvenes de Lima se han beneficiado con las becas en un 56% a pesar de contar con un 30% de la población, sobre esta situación habría que analizar las causas de esto para poder corregirlo y lograr mayor equidad.
Expresamos nuestro respeto y apoyo a los y las jóvenes que se han venido movilizando para levantar sus voces y reclamar que el Estado cumpla lo ofrecido, así como también tenemos la expectativa que la Acción de Amparo presentada resulte a favor y se logre la restitución de las 20 mil becas.
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